miércoles, 29 de junio de 2011

VERDE

Han de llegar otros amores a tu vida,
a tus brazos, a tu piel, a tus promesas,
y serán nuevas las sonrisas,
las flores
y hasta las despedidas.

Serán de azul brillante las palabras
y las lágrimas,
serán de luz intensa las canciones,
los besos,
el silencio,
la melancolía.

Todo será nuevo y transparente
límpido
sólido
cálido
ilógico
espléndido.

Todo será alegría nuevamente.
Llegarán los pájaros
a cantar en la ventana.
Llegará la risa
como cuenta de cobro
y no habrá más remedio
que abrirle la puerta
a la esperanza...

CEGUERA

ojos dulces los tuyos
hoy recuerdo …
ojos negros
de esas noches
sin palabras …
sin paredes levantadas
y sin sueños destruidos
ojos tuyos cristalinos
que me amaban
me miraban
se reían
me contaban
del querer
y la nostalgia

ojos falsos los tuyos
ojos malos
de esa noche
de la triste primavera
cuando me contaron
del adiós
y la distancia
cuando levantaron
los muros de silencio
destruyeron ilusiones …
y la magia.

...MIENTRAS TANTO...

...mientras tanto espero ver tu cadaver caminando un día por alguna calle, o ¡quien quita!, por algún intersticio de mis esperanzas muertas...

BALANCE

En el balance amargo de mis desventuras
apareces tú como una deuda eterna:
debo el corazón, las emociones,
el desamor y las melancolías.

Adeudo perdón
y sobretodo olvido.
Adeudo soledad
-mi gran regalo-,
te debo la eternidad
de la existencia
que te ofrecí
lanzándome al vacio.

De patrimonio sólo queda tu recuerdo,
las rutas en la piel y en la memoria,
las manos vacias, los ojos deshauciados
y el vuelo moribundo de cuervos y palomas.

Poniendo en orden las cuentas de mi vida
es evidente que me queda poco:
silencios, lágrimas y despedidas...
y en el amor, un saldo en rojo.

martes, 7 de junio de 2011

DESENCUENTRO

Me convidas al ritual del desespero y la ternura
y del silencio
y de los dioses

Invitas mi sonrisa a perpetuarse en el baúl de tu memoria
y a mis abrazos en tu piel,

Hablas a mi oído de las orillas traslúcidas de la melancolía
y del olvido
y del naufragio.

Cuentas historias

Prendes el fuego

Entonces, mi vientre se dispone al desencuentro y a las manos vacías,
pues de todas maneras siempre tendremos la opción del abandono