A: Mi Hijo
El Universo me hizo en la cintura
una olla de magia y ambrosia,
mucha pasión, el fuego, la ternura,
llantos, canciones, lunas y alegrías.
Me hizo tierra fértil en medio de la risa,
me hizo árbol fuerte en medio de los miedos;
la tierra fue la almohada que acunó la existencia;
el árbol, la valía que trasciende a los muertos.
Y después de nueve lunas recogí la cosecha…
Y así como la tierra nos regala sus frutos,
la Vida me entregó su obra más valiosa:
un niño cincelado con paciencia y con mimo;
un guerrero valiente y de luz muy hermosa.
Con el sol de la tarde llegaba mi arcoíris,
la risa, la magia, el amor y la ternura;
llegaba hasta mis brazos la vida de mi hijo,
su fuerza, sus ojos, su latir y su dulzura.
Ahora tú, mi amor, ya eres la semilla
que crece día a día al vaivén de los tiempos.
¡Que el Universo te haga un árbol poderoso!
¡Y sigas siendo luz que alumbre los caminos!