sábado, 4 de julio de 2009

AMOR INEXISTENTE

Eres un hombre sin rostro. La temperatura en Bogotá no sobrepasa los 7 grados centígrados y el viento frío golpea dolorosamente la piel y los recuerdos... Aquí estoy fantaseando miles de rostros con tu nombre, imaginando libremente que, a pesar de tus camaleónicas facciones, estás en algún lugar del mundo con muchos ojos que miran y te miran... Y también me regalo imaginar tu corazón cálido, dulce, apasionado, solitario, generoso, de mil formas, mil colores.

¡Qué extraño momento nos embarga!

En el cruce de un entramado, enmarañado, enredado tejido de cables y circuitos fríos, apareció la chispa de nuestras almas y nos regalo un momento de calma y de alegría.

¡Qué extraño momento!

Un ángel nos abrió sus alas y unió nuestros destinos para siempre, porque aunque jamás lleguemos a corroborar la imaginación con la realidad, somos reales. Tú allá y yo acá.