Amarte, niño, amarte
es reír tan solo porque tu sonríes,
es dejarte las ventanas abiertas
y que el sol te abrace todas las mañanas.
Amarte, niño, amarte
es detener el tiempo de tu beso
en mi memoria
y guardarlo por siempre
en el viejo baúl de las cosas fugaces,
es tenerte siempre con las manos vacías
y no importar sino el instante.
Amarte, hombre, amarte
es dejarte entrar sin reservas
en los pasadizos funestos del amor y el olvido,
que solo pongas las piedras del camino,
tropieces,
levantes,
hagas tu destino
Amarte, hombre amarte
es hallarte un día en los ojos de alguien,
abrazado,
unido,
lejano,
distante,
es buscar y hallarte en un adiós sin nostalgias,
es dejarle a la suerte
o a la vida malvada
que en el fuego lento de las desventuras
moldee tu figura de tierra y silencio,
conjure a los dioses,
diablos y demonios
tus manos,
tus besos,
tu fragancia verde de campo, de cielo
tus ojos sombríos,
tus manos calladas,
tu cuerpo silente,
lejano,
prudente.
Amarte
amarte
amarte no es mas que palabras,
porque tu no escuchas,
ni sabes,
ni entiendes.
...Cada mujer somos un territorio distinto; te entrego un mapa para recorrer el mío...
viernes, 20 de marzo de 2009
jueves, 12 de marzo de 2009
INSOMNIO
quiero repetir ahora
la palabra miedo
hasta que pierda
su forma
y su sentido
a ver si me deshago,
de una vez por todas,
de todo aquello absurdo
que me desespera.
nombrarla
decirla
contarla cantidad de veces suficiente,
y hacer de ella la solución más obvia
del acertijo aquel que me desvela siempre
y poder dormir con la conciencia tranquila
o con quien se me dé la gana
EL SUEÑO (I)
Sin temor y sin prisa
simplemente quisiera
tomarte las manos,
besarte despacio,
desvestirte y amarte,
entregarme completa.
Y después del silencio
regresar desde ti
sabiendo que las preguntas
ya no están en el aire,
o que por lo menos
algo de todo, es real...
MAMA COLOMBIA
“Vivo en un país verde esmeralda,
abrazado por mares y montañas,
bendecido por Dios y dorado por el sol,
hoy está desgarrado en sus entrañas...”
Canción Suenen la Voces Leonardo Laverde
abrazado por mares y montañas,
bendecido por Dios y dorado por el sol,
hoy está desgarrado en sus entrañas...”
Canción Suenen la Voces Leonardo Laverde
Duermes y sueñas
a orillas de la inmensidad,
sin saber que tu piel
-vientre verde y majestuoso-,
es mi alimento,
mi tierra
y mi paisaje.
Mujer Hermosa
Mujer Abuela
Mujer Agua
Mujer Niña
Mujer Flor
Mujer Arena
Mujer Madre...
Mujer que llora
Mujer que ama...
Mujer Colombia
Me diste la vida
y se la diste a mi madre,
me diste los sueños y las lágrimas,
me diste el mar
y el cielo que abriga mi futuro...
y el de mis hijos,
me diste los seres que amo
y la fuerza para hacer de cada día
una hermosa realidad...
Y te amo Colombia mía,
porque no desfalleces,
porque eres mujer de paisajes
-misteriosa y fragante-,
porque no te rindes,
porque lloras,
amas y perdonas,
porque sabes a miel
y a guayaba,
porque eres grande,
porque eres sabia,
porque soy tu hija
y me diste la vida...
CURVA DE SATURACIÓN
Hoy no he querido levantarme de la cama. He decidido quedarme a mirar cómo la luz del día se va filtrando pesadamente por las cortinas y va colmando la habitación con la evidencia de la existencia, incluso la mía propia. He quedado solo mirando detenidamente cómo poco a poco se va haciendo la mañana. Tal vez esta sea la única certeza que tenga para el día. He decidido pues, que no iré a trabajar.
Aunque no todo ha ido como quisiera, por un día de ausencia no ha de pasar mayor cosa; además, últimamente he sentido un leve malestar. No he podido ubicarlo en un lugar determinado, pero es posible que se halle entre el corazón y la conciencia; es como un dolor que no duele, como una pregunta o como una despedida.
Mientras dejo que mis ojos que se vayan adaptando a la luz que va entrando sigilosamente por la ventana, mi cabeza empieza a traerme los recuerdos, incluso aquellos que ya no me habitan. He olvidado, por ejemplo, la ultima vez que lloré de rabia o de alegría; aunque aun no he borrado de la memoria, las lágrimas -que sin ser mías-, han marcado mi destino. Esas lágrimas van cayendo por un rostro anónimo y van limpiando dolorosamente el espíritu, van arrancando de tajo las raíces podridas, van dejando una huella fresca y van cincelando el alma, llenándola de caminos inciertos y pedregosos, por donde seguirá transitando la vida, los sueños, más derrotas y más lágrimas.
Cierro los ojos. Por un momento me sumerjo en mi mismo. Pienso que no supe cuando me convertí en dos seres tan distintos, que no he podido establecer a ciencia cierta por qué razones he resultado ser dos hombres diferentes: uno, el que se muestra afuera, confiado, dulce, generoso, y el otro, el de adentro, el incierto, el sombrío. Esa dicotomía me ha generado silencios, mariposas y preguntas. No sé cómo puedo verme tan sereno frente a las desesperanzas y las ilusiones y al mismo tiempo dudar de todo: hasta del amor. Sobretodo del amor. No sé cuando empezó este laberinto y en que momento, el extravío hizo parte del camino. No supe cuando llegué al límite, donde seguir fue más fácil que intentar el retorno, pues esto era casi imposible.
No he podido entender como me fui quedando solo: sin ella, sin ti y sin mí, porque yo ya no sé dónde estoy. Este malestar me esta matando. A veces creo que voy a enloquecer y a gritar cada vez que la miro y veo mi reflejo en sus ojos tan llenos de amor y de tristeza. Es terrible. Creo que voy a explotar, no puedo soportarlo: tú en mi cabeza, llevándome al límite mismo de la locura, y ella en frente mío, mientras sonrío estúpidamente. Me estoy ahogando, me voy muriendo poco a poco y en silencio. Me estoy quedando solo, sin ella, sin ti y sin el amor, pues él hace parte de los sueños absurdos y yo he vivido en las realidades aparentes.
Aunque no todo ha ido como quisiera, por un día de ausencia no ha de pasar mayor cosa; además, últimamente he sentido un leve malestar. No he podido ubicarlo en un lugar determinado, pero es posible que se halle entre el corazón y la conciencia; es como un dolor que no duele, como una pregunta o como una despedida.
Mientras dejo que mis ojos que se vayan adaptando a la luz que va entrando sigilosamente por la ventana, mi cabeza empieza a traerme los recuerdos, incluso aquellos que ya no me habitan. He olvidado, por ejemplo, la ultima vez que lloré de rabia o de alegría; aunque aun no he borrado de la memoria, las lágrimas -que sin ser mías-, han marcado mi destino. Esas lágrimas van cayendo por un rostro anónimo y van limpiando dolorosamente el espíritu, van arrancando de tajo las raíces podridas, van dejando una huella fresca y van cincelando el alma, llenándola de caminos inciertos y pedregosos, por donde seguirá transitando la vida, los sueños, más derrotas y más lágrimas.
Cierro los ojos. Por un momento me sumerjo en mi mismo. Pienso que no supe cuando me convertí en dos seres tan distintos, que no he podido establecer a ciencia cierta por qué razones he resultado ser dos hombres diferentes: uno, el que se muestra afuera, confiado, dulce, generoso, y el otro, el de adentro, el incierto, el sombrío. Esa dicotomía me ha generado silencios, mariposas y preguntas. No sé cómo puedo verme tan sereno frente a las desesperanzas y las ilusiones y al mismo tiempo dudar de todo: hasta del amor. Sobretodo del amor. No sé cuando empezó este laberinto y en que momento, el extravío hizo parte del camino. No supe cuando llegué al límite, donde seguir fue más fácil que intentar el retorno, pues esto era casi imposible.
No he podido entender como me fui quedando solo: sin ella, sin ti y sin mí, porque yo ya no sé dónde estoy. Este malestar me esta matando. A veces creo que voy a enloquecer y a gritar cada vez que la miro y veo mi reflejo en sus ojos tan llenos de amor y de tristeza. Es terrible. Creo que voy a explotar, no puedo soportarlo: tú en mi cabeza, llevándome al límite mismo de la locura, y ella en frente mío, mientras sonrío estúpidamente. Me estoy ahogando, me voy muriendo poco a poco y en silencio. Me estoy quedando solo, sin ella, sin ti y sin el amor, pues él hace parte de los sueños absurdos y yo he vivido en las realidades aparentes.
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