Cinco y uno son un número aparente
que no dice nada de la vida;
dicen más los amigos, los abrazos,
dice más el amor o la
melancolía.
Los amigos dirán que te sonríes
cuando canciones el alma te atraviesan
y dirán que las lágrimas te brotan
cuando injusticias el corazón consiente.
Los abrazos dirán que han sido muchos:
fuertes, dulces, amables, generosos,
de todos los tamaños y colores,
solidarios, tiernos, cariñosos.
Mas, ¿qué dicen el amor y la melancolía
en tus abriles numero cincuenta y uno?
Que las derrotas del amor son muchas.
Que el invierno es mariposa muerta.
Que “imposible” es la palabra triste.
Y que el vacío es todo lo que queda.
Que todas tus canciones, tus promesas,
tus sonrisas y todos tus abrazos,
no son siempre más que el interludio
de un adiós eternamente preparado.
Así que en estos cincuenta y un años de vida
de soledad amarga y de abandono
sabrás que fui yo tu primavera,
la mariposa, la esperanza, el abono.
Te darás cuenta tarde, como siempre pasa,
que eres el autor de esta desgracia,
que el frio, el desamor y la melancolía
será por siempre lo que nunca acaba.
Cinco y uno no son un número aparente
y pueden decirte todo de la
vida:
te dieron a escoger siempre lo bueno
y preferiste quimeras y agonías.