que nos trajo hasta acá por distintos caminos.
Estábamos cansados.
Estábamos perdidos.
Pero ahora me abrumas con tus ojos de niño
y me invitas pelear, y ganarle al olvido:
sin más armas mortales que tu abrazo y el mío,
sin más fantasías que un silencio perdido.
Estábamos desechos.
Estábamos rendidos.
Ahora sonreímos y declaramos la guerra
a todo aquel fantasma, miedo o laberinto
que nos quiera envolver en pasados de hastío,
que nos quiera emboscar o perder del camino.
Estamos sonriendo.
Estamos abrazados.
Estamos declarando una guerra para ganarla juntos,
pues por fin nos dimos cuenta que no todo está perdido.
Parece que tomé distancia y para mi sorpresa me encontré con la palabra pura y el canto de una mujer que destila amor en forma de letras. saludos oberlando
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